viernes, 24 de mayo de 2013

Diario de una emprendedora I

Con la crisis, los jóvenes españoles nos hemos visto ante un problema bastante serio. De repente, tras haber pasado la mayor parte de nuestras vidas estudiando para conseguir un empleo nos hemos encontrado con que ese trabajo soñado no existía. Nos hemos visto ante una disyuntiva: o me busco la vida o me voy de este país.
Muchos han optado por escapar del abismo, han cortado lazos y han buscado la salida al otro lado de nuestras fronteras, otros han elegido la "opción Juan Palomo" (yo me lo guiso, yo me lo como) y hemos decidido emprender.
Yo me encuentro en el grupo de los segundos y no es nada fácil. En primer lugar, vuelta a las raíces... a casa de papá y mamá, a un pueblo del que escapé buscando ampliar fronteras, a un sitio en el que ya no queda nada de lo que recordaba. Continuamos con las dificultades que conlleva empezar un negocio: búsqueda de clientes que te crean capaz y que confíen en ti, sacarte las castañas del fuego sin que nadie reconozca tu labor, pelear con las sábanas para no quedarte más tiempo en la cama y conseguir que te paguen. En conclusión... te conviertes de repente en comercial, contable, gestor de cobros, director de marketing, jefe de prensa, limpiador, concinero... lo que haga falta.
Sin embargo, de vez en cuando te levantas y crees que ese día has visto el cielo un poquito más azul. Un cliente te ha llamado y está satisfecho con tu trabajo, alguien nuevo ha decidido contratarte o simplemente crees que lo que acabas de terminar es lo mejor que has hecho hasta el momento. Esa mañana eres imparable.
En fin, aprender a emprender está siendo la asignatura más difícil que había cursado hasta ahora... espero que merezca la pena.